viernes, 15 de diciembre de 2017

martes, 12 de diciembre de 2017

viernes, 8 de diciembre de 2017

Entrevista en "Chiche 2018"

Algunos elementos conceptuales de un Plan Económico de Contingencia (PEC)



Algunos elementos conceptuales de un Plan Económico de Contingencia (PEC)



Lic. Guillermo Moreno
Lic. Pablo Challú
Lic. Sergio Carbonetto

Comienza a existir consenso en nuestra comunidad profesional en que, producto de las inconsistencias
 de la actual política económica, se está llegando a una situación insostenible. Esto nos da la razón
 a quienes, desde el primer trimestre de 2016, alertábamos que ese diseño nos llevaría a instancias
 críticas.

A dos años de la asunción del gobierno nacional, la economía no presenta ninguna señal alentadora:
 las inversiones productivas privadas no aparecen, la inflación no cede, el déficit fiscal total
 -bien calculado- ronda los 11 puntos del PIB, el volumen de las LEBAC se ha convertido en un problema
 autónomo, los déficits de la balanza comercial y de la cuenta corriente de la balanza de pagos están
 entre los más altos de la historia, mientras que las tasas de interés se mantienen en niveles 
realmente elevados y el peso sufre una impresionante apreciación, que afecta tanto a la industria
 manufacturera como a las economías regionales. 
En ese marco, la distribución del ingreso ha empeorado y la pobreza y la indigencia han crecido,
 al tiempo que el empleo se deteriora. Lo más grave es que las tendencias indican que esta situación
 transita un sendero de agudización.

El punto es que, cuando se sale del diagnóstico para abordar los cursos de acción, los consensos 
alcanzados se esfuman. Si la situación fiscal se intenta resolver mediante un fuerte ajuste del 
gasto público, la recesión que provocaría no haría más que agravar la propia situación fiscal por 
la baja de recaudación, la monetaria por la caída de demanda de dinero, y obviamente la social por 
la pérdida de los ingresos de las familias.

Una variante, entre quienes sostienen este diagnóstico, afirma que el oficialismo tiene muchos 
objetivos mientras que sólo dispone de unos pocos instrumentos, con lo cual, no hay posibilidades
 de alcanzar ninguna de las metas que se propone.

Y si ésta fuera sólo una, la inflación, su combate terminaría con un resultado similar: recesión.

Parecería entonces que el país se encuentra en un atolladero, no solo por la delicada situación 
macroeconómica, sino también por el riesgo que conllevan algunas de las soluciones propuestas. 
Sin embargo, se abre otra perspectiva si, al mismo tiempo que se observan las inconsistencias 
macroeconómicas, se analizan las causas que las han originado.

Entre ellas, podemos destacar:

– creer que bastaría con políticas market friendly para generar una "avalancha" de inversiones 
productivas;

– pensar que ese hipotético aumento de la inversión compensaría la baja del consumo privado,
 generada por la afectación de los ingresos populares que las mismas políticas provocaron, 
de tal modo que no se produciría una disminución en la demanda global que agudizara las 
tendencias recesivas en la economía;

– la idea de que una apertura indiscriminada, llevaría a la eficiencia económica;

– sostener que la inflación es siempre y en todo momento solo un fenómeno monetario y;

– considerar que, en una economía altamente concentrada, la formación de precios se daría de 
manera similar a la que ocurre en una de tipo competitiva.

Al removerse estos errores conceptuales, surgen con evidencia los instrumentos necesarios 
para solucionar las inconsistencias, y alcanzar los diferentes objetivos que permitan salir 
del atolladero en el que se encuentra la economía, encarando simultáneamente los distintos problemas.

Así, algunos de los elementos conceptuales de un PEC son:

– una política de ingresos que permita restituir el poder de compra a los sectores populares, 
a partir de la concertación de precios y salarios, logrando así una efectiva concurrencia de 
las expectativas, reconstruyendo el consumo y el mercado interno;

– la política de comercio exterior debe proveer una adecuada consideración de las necesidades 
competitivas de las actividades económicas internas, y establecer una administración del comercio 
exterior, acorde a los nuevos paradigmas mundiales, que garantice "primero lo argentino";

– la política monetaria debe estabilizar los precios, sostener un tipo de cambio competitivo, 
generar los incentivos para modificar el perfil de vencimiento de las LEBAC;

– y coadyuvar al crecimiento del PIB; y la política fiscal mejorará el perfil de su déficit al 
recomponerse la recaudación por el mayor nivel de actividad económica y la recuperación de la 
base imponible del sector agropecuario de más alta productividad.

Todo ello propiciará, de manera sustentable, las condiciones para el desarrollo de las 
actividades productivas y de la generación de empleo en los distintos sectores de actividad 
económica. Al tiempo, se comenzará el camino hacia la recuperación de los superávits gemelos, 
que garanticen el crecimiento de la economía y la mejora en la distribución del ingreso.

miércoles, 6 de diciembre de 2017